Foto de portada: Refugiados, obra del artista hondureño Armando Lara Hidalgo. (Cortesía del artista)
El artista hondureño Armando Lara Hidalgo (n. 1959, La Lima) viajó a Guatemala con la directora de la galería Orígenes de Tegucigalpa, Jovanna Ravelo, para asistir a la exposición Arte y memoria: Medio siglo de la Bienal de Arte Paiz, que inauguró el pasado 31 de mayo en el Centro Cultural de la Fundación Paiz y en la cual se exhibe uno de sus cuadros.
Francine Birbragher-Rozencwaig: Nos alegra enormemente que haya podido acompañarnos en la exposición y le agradecemos el brindarnos la oportunidad de conversar. Cuéntenos, ¿cómo se inició en el mundo de las artes plásticas?
Armando Lara Hidalgo: Como dicen, yo “nací para el arte”. Desde niño he dibujado y pintado. Siendo joven participé en exposiciones colegiales. En 1978, ingresé a la Escuela Nacional de Bellas Artes, estudié tres años y me gradué con un título en Artes Plásticas en 1980. Los estudios universitarios me dieron una orientación más profunda, más profesional. Después de finalizar la Escuela tenía una óptica más amplia. Participé en algunas exposiciones colectivas locales y presenté algunas individuales. En ese entonces era muy joven, no paraba de pintar. Me encantaba el arte pero tenía muchas inseguridades.
Trabajé 11 años como dibujante y diseñador gráfico en agencias de publicidad. Seguí pintando y buscando mi lenguaje. A partir de 1993/1994 me dediqué totalmente al arte. En 1994 participé en la II Bienal de Pintura del Caribe y Centroamérica en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo, República Dominicana, y gané la medalla de oro con la obra Refugiados (1994). El ganar el premio me afianzó y definió mi lenguaje con la figura humana.
FBR: Las bienales sirven de plataforma para la promoción de los artistas a nivel internacional y esto es especialmente relevante para los creadores centroamericanos. En 1998 se realizó la I Bienal de Pintura del Istmo Centroamericano en Guatemala. Fue un evento extremadamente significativo pues, por primera vez, se unieron seis instituciones de la región reconocidas por su contribución al desarrollo cultural de sus respectivos países: la Fundación Paiz para la Educación y la Cultura de Guatemala; el espacio Honduarte, de Honduras; el Banco Promérica, de El Salvador; la Fundación Ortiz Guardián, de Nicaragua; Empresarios en el Arte, de Costa Rica; y la Fundación Fernández Pirla, de Panamá. El jurado de la Bienal otorgó tres primeros puestos y su obra fue galardonada junto con Rogatorio (1998) del guatemalteco Francisco Auyón y Oración de la mañana (1998) del artista salvadoreño Walter Iraheta.
ALH: Sí, participé en la I Bienal de Pintura del Istmo Centroamericano en Guatemala y gané el premio Tlahcuilo con el cuadro Tan cerca y tan lejos (1998).

FBR: Además de haber recibido el premio, esa pintura fue adquirida por la Fundación Paiz y se encuentra exhibida en la muestra Arte y Memoria: Medio siglo de la Bienal de Arte Paiz. Ese cuadro nos permite apreciar su estilo y su predilección por la figuración.
ALH: Siempre he sido un pintor figurativo. Lo que me gustaba inicialmente era el dibujo. Al principio no estaba decidido. En un momento me dije: “Voy a entrarle a esto con el desnudo, con la figura humana. Quiero ver hasta qué punto llego con esa figuración”. Eventualmente me afiancé en ella. Los críticos me sugirieron dejarla, pues el desnudo es un tema difícil para ciertas personas, pero yo decidí seguir mi inclinación. A nivel temático, siempre he hablado de ciertos temas: la migración, que es una problemática social en Latinoamérica; los medios de comunicación; temas humanos como la maternidad y la soledad de la mujer, entre otros.
FBR: Tan cerca y tan lejos (1998) es un cuadro de gran formato en el cual se aprecia la aplicación de una técnica laboriosa.
ALH: Respecto a la técnica, uso el acrílico. Primero hago el boceto a lápiz, lo traslado a la tela, le coloco manchas acrílicas abstractas, uso diluyentes y agua para esfumarlas, les doy forma, realizo impastos fuertes de luz y sombra, le doy volumen y por último, emparejo la superficie con barniz acrílico.
A nivel temático, siempre he hablado de ciertos temas: la migración, que es una problemática social en Latinoamérica; los medios de comunicación; temas humanos como la maternidad y la soledad de la mujer, entre otros.
-Armando Lara Hidalgo
FBR: El acrílico tiene sus ventajas…
ALH: Quiero ver resultados rápidos. Usar el acrílico me permite borrar y corregir. No tengo que esperar al día siguiente. Como pintor a veces soy impulsivo. Imagino la imagen en mi mente y quiero verla enseguida. También realizo dibujos en pastel y carboncillo. No quise dejar el gusto original por el dibujo.
FBR: ¿Qué impacto tuvo en su carrera artística ser parte de la I Bienal de Pintura del Caribe y Centroamérica?
AHL: Me alegré mucho al saber que me habían invitado a participar en ella. En ese entonces trabajaba con la Galería Portales, dirigida por Bonnie García. Quería hacer una obra grande, fuerte, que expresara la temática (la migración). Trabajé diariamente para realizar esa pieza.
En Guatemala conocí a muchos artistas, amantes del arte y críticos. El premio fue una gran sorpresa, fue muy influyente. A raíz de mi participación en la Bienal, exhibí en Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Panamá. En relación con mi trabajo, seguí haciendo pinturas de gran formato. Ese empujón sigue hasta hoy. Para Honduras también fue muy importante, no solo para mí como artista, sino también para Bonnie García, quien ha sido una gran promotora de las artes en nuestro país.






FBR: ¿Cómo se ha desarrollado su carrera desde entonces?
ALH: He participado en exposiciones colectivas en Honduras y fuera del país. También he recibido algunos premios. A nivel pictórico he hecho algunas innovaciones. A nivel temático, por ejemplo, me interesa el medio ambiente. Amo la naturaleza y al planeta Tierra. Sigo trabajando el acrílico y he realizado obras en pastel de gran formato.
FBR: ¿Cómo ve el panorama de las artes en Honduras actualmente?
ALH: El panorama de las artes en Honduras es lento. Las instituciones tienen problemas de financiamiento. Falta proyección. Se dan altibajos. Influye mucho lo político y lo social. Hay una ruptura con las nuevas generaciones, entre los artistas de los noventa y principios del siglo XXI, y los jovencitos que están en su búsqueda. Afortunadamente, siempre hay personas interesadas en sacar adelante nuestro arte.
FBR: Son pocas las plataformas que visibilizan a los artistas hondureños.
ALH: Se transmite información a través de redes. Hay algunas instituciones pero no hay mucha proyección. Hay coleccionismo pero hace algunos años fue mejor. Había más galerías. La más importante hoy es la galería Orígenes en Tegucigalpa, dirigida por Jovanna Ravelo.

FBR: ¿Qué proyectos tiene para el futuro?
ALH: En el 2027 tengo programada una exposición en una sala importante del Banco Central de Honduras. Me ilusiona porque hace varios años que no muestro individualmente en mi país. También tengo un proyecto con la galería. Durante todos estos años he seguido haciendo bosquejos elaborados de mi trabajo. Son dibujos hechos en papel y en cartulina en los que uso colores. También trabajo la composición con todos los elementos y las sombras. Lo cierto es que improviso muy poco. Ese es mi proceder. En esos bocetos está toda la memoria. Aún conservo el boceto de la obra que pertenece a la Fundación Paiz.
Jovanna (Ravelo) está haciendo la curaduría de este proyecto y está seleccionando entre cientos de bocetos medianamente elaborados de diversos tamaños que muestran toda mi trayectoria. Creo que va a ser bien interesante. Estos bocetos son la manifestación directa de la idea que deseo transmitir. Muestran qué estaba pensando, qué sentía en ese momento. Pocos artistas han tenido la disciplina de documentar los procesos. Yo he guardado todos los bocetos y he fotografiado todas las obras por más de 40 años.
FBR: ¿Ha pensado en publicar un libro?
ALH: Sí, el libro es un sueño que tengo, siempre lo he tenido en mente. En Honduras es un poco difícil. Tengo textos críticos de tiempo atrás. Es como puntada de sastre, hay que hacer el tiempo. Ya hemos dado los primeros pasos organizando el archivo de fotografías. El libro es un sueño que espero hacer realidad.

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