San Juan Comalapa (Chi Xot) (1948)
Fue parte crucial de la llamada Escuela de Comalapa, término que hace referencia a “un grupo de artistas que presentan similitudes porque provienen de la misma región y practican el mismo estilo local”, según enfatiza Lucrecia Méndez de Penedo en su ensayo Memoria, imaginario y estrategias. Salvador Simón Cúmez pertenece a la segunda generación de creadores de la mencionada escuela.
La construcción de imágenes cotidianas que funcionan como documento histórico de una vida común —el mercado, las reuniones musicales y otros encuentros colectivos— fue central en el trabajo del artista. De acuerdo con una declaración suya, su obra responde a una “pintura original porque son las costumbres del pueblo”, y no necesariamente a un enfoque paisajista. “No es una copia”, recalcaba el autor en una declaración para el libro Arte Naif: Pintura maya guatemalteca contemporánea (2001).