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Ucrania, 1973
En sus obras examina críticamente los cambios sociopolíticos y temas como el comportamiento del consumidor, la ecología, las plantas, el feminismo y la vida en zonas de guerra. Asistió a la Academia Nacional de Bellas Artes y Arquitectura de Kiev y a la Academia Jan van Eyck. Ha recibido menciones honoríficas otorgadas por Ars Electronica y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Austria, así como el premio Women in Arts de ONU Mujeres Ucrania. Fue galardonada con el Premio Kazimir Malévich y obtuvo el primer lugar en el Concurso para Jóvenes Curadores y Artistas del Centro de Arte Contemporáneo en la Universidad Nacional de Kyiv-Mohyla.
Alevtina Kakhidze. Sigo dibujando esta guerra, 2022-2025. Vista de instalación. Foto: Byron Mármol. Cortesía: Fundación Paiz / Bienal de Arte Paiz
Alevtina Kakhidze. I still draw this war, 2022-2025. Installation view. Photo: Courtesy: Fundación Paiz / Bienal de Arte Paiz
Sigo dibujando esta guerra, 2022-2025
41 dibujos,7 libretas y video de realidad aumentada
22’46’’
Cortesía de la artista
Desde su casa cerca de Kyiv, Alevtina Kakhidze dibuja desde la experiencia directa de la guerra, siguiendo los pasos de su madre, quien se negó a abandonar su hogar en Zhdanivka,en el óblast de Donetsk, Ucrania, territorio ocupado por los rusos desde 2014. Durante años, madre e hija sostuvieron una relación a distancia atravesada por la violencia, que la artista transformó y tradujo en imágenes que representan e imaginan la vida cotidiana en una zona de conflicto. Hoy, tras sobrevivir al asedio ruso escondida en un sótano, Kakhidze continúa dibujando desde Ucrania. Su obra se resiste al olvido y convierte el miedo en un testimonio vivo.
I still draw this war, 2022-2025
41 drawings, 7 notebooks and augmented reality video
22’46’’
Courtesy of the artist
From her home near Kyiv, Alevtina Kakhidze draws from her direct experience of war, following in the footsteps of her mother, who refused to leave her home in Zhdanivka, in the Donetsk Oblast, Ukraine, a territory occupied by Russia since 2014. For years, mother and daughter maintained a long-distance relationship marked by violence, which the artist transformed and translated into images that represent and imagine everyday life in a conflict zone. Today after surviving the Russian siege hidden in a basement, Kakhidze continues to draw from Ukraine. Her work resists oblivion and turns fear into a living testimony.