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San Juan Sacatepéquez, Guatemala
Su obra reflexiona cómo la globalización y la modernidad impactan en las expresiones culturales, despojándolas de su identidad. Desarrolla su trabajo en San Juan Sacatepéquez, dentro de la región kaqchikel de Guatemala, estableciendo un diálogo entre lo local y lo global. Explora el dibujo, la pintura, la escultura, complementándolos con su experiencia en arquitectura, diseño industrial y carpintería. La autogestión se consolida como uno de los pilares fundamentales de su labor.
Crédito de foto/Photo credit
Erick Boror. Donde la tierra teje sus palpitaciones, emana un caudal, 2025. Vista de la instalación. Sede: Galería Portal de la Sexta. Foto: Byron Mármol. Cortesía: Fundación Paiz / Bienal de Arte Paiz
Erick Boror. Where the earth weaves its heartbeat, a flow emanates, 2025 . Installation view. Venue: Galería Portal de la Sexta. Photo: Byron Mármol. Courtesy: Fundación Paiz / Bienal de Arte Paiz
Donde la tierra teje sus palpitaciones, emana un caudal, 2025
Lana de oveja tejida técnica Pepenado.
m7 x 3.30 (lienzo) x m25 (extensión de las fibras de lana)
realización tapiz: Agrupación Aj Quem de Momostenango
Cortesía del artista
Comisionada para la 24 Bienal de Arte Paiz
Sacbé, 2025
Pinturas asfácticas
8.30 × 4.10 m
Cortesía del artista
Comisionada para la 24 Bienal de Arte Paiz
El textil que propone Boror es un tributo al maíz y la tierra, simbolizando los valores sagrados del período clásico maya y abordando las luchas indígenas modernas dentro de una cultura globalizada de libre comercio. El tapiz incorpora los cuatro colores tradicionales del maíz guatemalteco. Este textil elaborado en la región de Momostenango activa una alegoría profunda: un caudal de la sangre que fertiliza la tierra de donde emana el maíz. La obra propone una reflexión sobre la densidad simbólica que configura la cosmovisión guatemalteca desde el imaginario visual, reconociendo el textil como archivo vivo y oficio ancestral. La composición se articula en torno a cuatro colores emblemáticos que representan los cuatro pueblos que coexisten en Guatemala: Rojo [pueblo indígena maya], Negro [pueblo Garífuna], Blanco [pueblo mestizo] y Amarillo [pueblo Xinca]. Estos colores no solo evocan identidades vivas, sino que también resuenan en el grano del maíz, alimento sagrado y materia originaria en el mito de creación maya. Así, el textil se convierte en una geometría simbólica que entrelaza sangre, tierra y semilla, activando una narrativa ritual donde el cuerpo colectivo se siembra y renace. La obra de Erick Boror se inscribe en una práctica que transforma el símbolo en guía técnica y el oficio en archivo. Desde la geometría del telar hasta la carga cromática, cada elemento es una coordenada de memoria, resistencia y comunalidad.
Erick Boror propone una relectura del emblema de la 24 Bienal de Arte Paiz, evocando el Árbol Del Mundo como trama geométrica y abstracta. La obra se despliega fuera del recinto expositivo, apoderándose del espacio público como gesto ritual y comunal. Esta intervención urbana convoca al transeúnte, activando el símbolo en el tránsito cotidiano. Alude a los sacbés, antiguas calzadas ceremoniales del mundo maya, caminos de estuco blanco que tejían vínculos entre plazas, templos y ciudades. El patrón se convierte en sendero vivo, entre memoria ancestral y movimiento presente.
Where the earth weaves its heartbeat, a flow emanates, 2025
Sheep wool woven using the Pepenado technique
7 x 3.30 m (canvas) and 25 m (extension of wool fibers)
The tapestry was made by the Aj Quem Association of Momostenango
Sacbé, 2025
Asphalt paintings
8.30 m × 4.10 m
Courtesy of the artist
Commissioned for the 24th Paiz Art Biennial
Yellow [Xinca people]. These colors not only evoke living identities, but also resonate in the corn kernel, sacred food and original matter in the Maya creation myth. In this way, the textile becomes a symbolic geometry that interweaves blood, earth, and seed, activating a ritual narrative in which the collective body is sown and reborn. Erick Boror’s work belongs to a practice that transforms symbols into technical guides and crafts into archives. From the loom’s geometry to the chromatic charge, each element serves as a coordinate of memory, resistance, and communal being.
Erick Boror proposes a reinterpretation of the emblem of the 24th Paiz Art Biennial, evoking the World Tree as a geometric and abstract pattern. The work unfolds beyond the exhibition space, reclaiming the public realm as a ritual and communal gesture. This urban intervention engages passersby, activating the symbol within the flow of everyday life. It alludes to the sacbés, ancient ceremonial roads of the Maya world, white stucco paths that wove connections between plazas, temples, and cities. The pattern becomes a living pathway, bridging ancestral memory and present movement.