Glenda León

n:

La Habana

v:

España

La Habana, Cuba, 1976

 

Vive y trabaja en La Habana y Madrid. Su cuerpo de trabajo se expande del dibujo al video arte, e incluye la instalación, el objeto, el sonido, la fotografía y la performance. Su obra está presente en las colecciones del Centre Georges Pompidou, la Art Gallery of Ontario, el Pérez Art Museum Miami y The Hammer Museum. Ha realizado exposiciones en el Centro Cultural El Tanque, Santa Cruz de Tenerife, el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, la Öffenes Kulturhaus y el Museo Amparo. Fue reconocida con el Premio CIFO de Becas y Comisiones 2024 en la categoría de Artista de Carrera Media. Formó parte del Pabellón Cubano de la 55 Bienal de Venecia.

 

 

 

Glenda León. Mundo interpretado para piano, 2024. Vista de instalación. Foto: Byron Mármol. Cortesía: Fundación Paiz / Bienal de Arte Paiz
Glenda León. Interpreted world for piano, 2024. Installation view. Photo: Byron Mármol. Courtesy: Fundación Paiz / Bienal de Arte Paiz 

 

 

 

Obra participante en la bienal

ES

Mundo interpretado para piano, 2024
Instalación con piano y partituras
Dimensión ambiental 
Cortesía de la artista

Nombres de dioses creadores del Mundo provenientes de distintas religiones y culturas son transcritos en braille y convertidos en una partitura para piano. La instalación señala la ceguera espiritual de la humanidad como una raíz de conflictos históricos, proponiendo una experiencia de escucha donde lo invisible, lo sagrado y lo universal se entrelazan. Al transformar los nombres en sonido, la obra disuelve las diferencias lingüísticas y religiosas, evocando una esencia común e innombrable. Esta partitura, ocasionalmente tocada por un pianista, invita a una contemplación colectiva, un canto al espíritu y a la necesidad de reconocer la unidad que subyace a toda creencia. 

EN

Interpreted world for piano, 2024
Installation with piano and musical scores
Environmental dimension
Courtesy of the artist 

Names of creator gods of the World from different religions and cultures are transcribed into Braille and converted into a piano score. The installation points to humanity’s spiritual blindness as a root cause of historical conflictsproposing a listening experience where the invisible, the sacred, and the universal intertwineBy transforming names into soundthe work dissolves linguistic and religious differencesevoking a common and unamenable essenceThis score, occasionally played by a pianist, invites collective contemplation, a song to the spirit and the need to recognize the unity that underlies all beliefs.