Manuel Chavajay: Xojowi ja qa tee ruachu ew (La Madre Tierra Danza) 

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Foto de portada: Vista de la instalación: Manuel Chavajay: Xojowi ja qa tee ruachulew (La Madre Tierra baila) en el Institute of Contemporary Art, Miami del 30 de abril al 22 de noviembre de 2026. Fotografía: Oriol Tarridas.

En su más reciente exhibición presentada en Miami, el artista Manuel Chavajay retoma sus investigaciones respecto a la contaminación del Lago de Atitlán, así como el vínculo que inscribe la ancestralidad tz’utujil entre la Madre Tierra y el cosmos.

Manuel Chavajay: Xojowi ja qa tee ruachulew (La Madre Tierra Baila) es la primera exposición institucional individual del artista maya tz’utujil Manuel Chavajay (n. 1982, San Pedro La Laguna, Guatemala). Para abordar su obra es fundamental tener en cuenta la sabiduría maya basada en el cosmos, la naturaleza y la comunidad, pues su trabajo multidisciplinario está íntimamente ligado a los conocimientos de sus abuelos o ancestros y a la naturaleza, entendida como un sistema vivo y sagrado.  

Chavajay nació y creció a la orilla del Lago de Atitlán. Su estrecha conexión con el Lago va más allá de la ubicación geográfica. Según la cosmovisión maya, existen 20 nahuales representados por símbolos asociados a los días del calendario sagrado. Cada individuo nace bajo la influencia de uno de estos nahuales, los cuales representan distintos aspectos de la naturaleza y la vida. Por su fecha de nacimiento, Chavajay está vinculado con el venado (Kej), que no solo representa la fuerza regeneradora de la naturaleza, sino que está relacionado con los ciclos del agua y la fertilidad. En la cosmovisión maya, los lagos, los ríos, los mares y el agua en general representan la vida, purificación, fertilidad, sanación y la conexión con el mundo espiritual y los antepasados. El agua y en particular el Lago de Atitlán son fundamentales en la obra de este artista, como puede apreciarse en la nueva exposición que presenta 11 obras producidas a lo largo de los últimos tres años. 

La muestra que se realiza en el Institute of Contemporary Art en Miami (ICA) surgió a partir del interés que el curador de la institución, Gean Moreno, le expresó al artista hace dos años. Una vez el ICA dio luz verde al proyecto, Moreno le solicitó que enviara información sobre las obras para dimensionar la muestra. Juntos hicieron las selección de las piezas y acordaron con la galería Pedro Cera, que ésta se encargaría de enviarlas a Miami desde Madrid. El proceso curatorial se realizó conjuntamente y el hecho de que ambos coincidieran permitió tejer todas las ideas de tal forma que la muestra se dio de la forma que Chavajay quería. [1]

Vista de la instalación: Manuel Chavajay: Xojowi ja qa tee ruachulew (La Madre Tierra baila) en el Institute of Contemporary Art, Miami del 30 de abril al 22 de noviembre de 2026. Fotografía: Oriol Tarridas.

Respecto al título del proyecto, la expresión en tz’utujil Xojowi ja qa tee ruachulew significa “la Madre Tierra baila o danza”. Chavajay explica que no es una traducción literal, pero que la palabra “danza” es la que más se acerca al concepto que quiere transmitir. [2] La danza a la que se refiere está relacionada con el paisaje y a los cambios que ocurren en la naturaleza, a veces instantáneos, por condiciones climáticas como la lluvia o el viento.

La obra de mayor tamaño en la exposición es una tela de cinco metros pintada con círculos concéntricos en tonos amarillo, naranja, verde, azul y negro. Se trata del registro de una performance que el artista realizó a la orilla del Lago, pisando la tela con los pies untados de aceite quemado de motor marino y terrestre. Las bandas de colores representan diversos momentos del día y el cambio constante que sucede con las distintas temporalidades. Cuando hay sequía, el paisaje se viste de café y tonos ocres. Con las lluvias se vuelve azul y, posteriormente, la naturaleza se viste de verde. Esa transición de tonos se aprecia especialmente en las montañas y volcanes del paisaje del Lago de Atitlán. Además del lienzo, la muestra incluye algunas fotografías que documentan la performance y muestran primeros planos de los pies del artista embadurnados de aceite pisando la tela, vestido con la indumentaria tejida tradicional de San Pedro la Laguna.  

La exposición incluye también varias pinturas realizadas con óleo y aceite marino que en algunos casos incorporan patrones de bordado tradicionales y que representan el paisaje circundante del Lago de Atitlán. Estas obras en papel y en lienzo pertenecen a la serie K’o q’iij ne t’i’lto’ ja juyu’ t’aq’aaj k’in melojii (Hay días en que las montañas y los volcanes se acercan y se alejan) (2019-2026). Cada uno de los paisajes, con sus volcanes y escenas costeras, representa distintos momentos del día como el amanecer, el atardecer y la noche, así como distintos fenómenos relacionados con el clima como la lluvia o un arco iris. Sin embargo, al realizarlos con aceite quemado de motor marino y terrestre sacado del Lago de Atitlán, Chavajay denuncia su contaminación y le da una potente fuerza visual y conceptual.  

Vista de la instalación: Manuel Chavajay: Xojowi ja qa tee ruachulew (La Madre Tierra baila) en el Institute of Contemporary Art, Miami del 30 de abril al 22 de noviembre de 2026. Fotografía: Oriol Tarridas.

Otro elemento fundamental en esta muestra es la tinaja de cerámica que en la cultura maya tz’utujil es contenedora de saberes y recipiente de pensamientos. El calendario maya se relaciona estrechamente con el cosmos y la astrología. Desde sus orígenes, los mayas han basado sus ciclos temporales en la observación de los movimientos del abuelo Sol y la abuela Luna, así como de los planetas y las estrellas. El conocimiento ancestral sobre el cosmos es la base de la serie Ru K’uux Kaaj (2023) compuesta por varias vasijas de barro en cuyo interior el artista representa paisajes astrales. Según él, estas piezas nacieron inicialmente de los apagones que experimentó hace algún tiempo.[3] Al no tener energía eléctrica pudo apreciar los cielos estrellados. Se dedicó a observar hacia arriba y hacia abajo, en forma circular, siguiendo la forma ancestral de acceder al conocimiento. Con estas constelaciones pintadas dentro de las vasijas de barro, Chavajay nos recuerda que hacemos parte del cosmos y que este va más allá del conocimiento que tenemos de él.  

En conjunto, las obras presentadas en esta exposición se centran en dos temas: la preocupación del artista por el aumento de la contaminación del Lago de Atitlán, hogar del pueblo tz’utujil, y una meditación continua sobre la conexión entre la Madre Tierra y el cosmos, tal como se concibe en el conocimiento ancestral tz’utujil. A través de una obra inspirada en tradiciones mayas ancestrales y en su experiencia personal, Chavajay favorece la interconexión entre el mundo espiritual y físico, la veneración de la naturaleza y la importancia de la lengua originaria como parte integral de su identidad. Su trabajo multidisciplinario transmite conocimientos e interpretaciones de la cosmovisión, la mitología y el conocimiento científico de los mayas, a la vez que trasciende lo puramente estético a través de un nivel de espiritualidad intrínsecamente conectado con la naturaleza, el cosmos y el ciclo de la vida.  


[1] Manuel Chavajay, entrevista con el artista. Mayo 2026.

[2] Ibid.

[3] Ibid.

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