Foto de portada: Pieza de Estefanía Valls Urquijo en la NCA Triennale 2025. (Foto: Cortesía de la artista)
La participación guatemalteca en la NCA Triennale 2025, mediada por Waseem Syed, destaca la riqueza de las prácticas ancestrales y contemporáneas, y abre una conversación sobre la importancia de las conexiones transnacionales en el arte.
La NCA Triennale 2025 se inauguró este otoño en Lahore, Pakistán, como parte de la conmemoración de los 150 años del National College of Arts y marcó la primera edición de su trienal. Bajo el título Kasb-e-Kamal Kun, la muestra —abierta hasta el 28 de noviembre— destaca la participación de las artistas guatemaltecas Verónica Riedel y Estefanía Valls Urquijo, creando un valioso puente cultural entre Guatemala y Pakistán. Este intercambio genera un diálogo entre dos países atravesados por historias coloniales y desafíos ambientales, y resalta los saberes ancestrales y las prácticas artesanales como herramientas de sanación y de preservación de la memoria colectiva.
Waseem Syed, curador de la Fundación Paiz, con vínculos profesionales y afectivos tanto en Pakistán como en Guatemala, ha sido un catalizador para acercar ambos contextos y consolidar una relación cultural entre ellos. Syed explica: “Establecer diálogos transnacionales entre las comunidades artísticas de Pakistán y Guatemala es esencial para ampliar horizontes culturales y fortalecer comprensiones compartidas sobre identidad, memoria y transformación social”.








La obra de Verónica Riedel propone un viaje a los ámbitos más íntimos de los rituales y de lo femenino, donde emociones y necesidades humanas se transforman. A través de una videoinstalación acompañada por una serie de fotografías digitales, Riedel retrata a mujeres que participan en los ritos populares de Maximón, fumando cigarros que evocan a los Grandes Señores mayas. Con ello, entrelaza el poder simbólico y espiritual de estos rituales con las dinámicas de valoración monetaria que influyen en quienes participan. Riedel comparte: “Esta pieza abre una reflexión sobre la universalidad del ritual y lo femenino, revelando cómo la espiritualidad, el cuerpo y el poder se manifiestan, negocian y reinventan según distintos contextos”.
Por su parte, Estefanía Valls Urquijo trabaja con ladrillos locales de terracota y arcilla, empleando moldes y técnicas tradicionales para construir un universo de templos que reflejan lo personal y lo cultural en distintos territorios. A través de estas piezas, establece una conexión que recorre la historia de la humanidad y canaliza una energía universal asociada a la paz y la espiritualidad. Con referencias que van desde la secuencia de Fibonacci hasta la Puerta de Ishtar, Valls invita a reflexionar sobre la memoria compartida y plantea la idea de la humanidad como un organismo interconectado. Sobre su elección de materiales, la artista explica: “Siempre utilizo la cerámica porque necesito trabajar con mis manos, en un ejercicio de sentir sin pensar. La cerámica tiene vida propia: la arcilla y el esmalte reaccionan por sí mismos y hablan en mi obra, casi decidiendo por su cuenta… En la historia, la cerámica ha sido la herramienta más precisa para estudiar civilizaciones; es eterna y universal, un diccionario de símbolos”. La obra se presenta a través de una serie de fotografías y un video.






La participación de Verónica Riedel y Estefanía Valls Urquijo en la NCA Triennale 2025 pone de relieve la riqueza cultural y artística de Guatemala y subraya la relevancia de los diálogos transnacionales en el arte contemporáneo. Syed destaca, además, el papel de la Fundación Paiz en la generación de estos vínculos: “La Fundación Paiz propicia estos encuentros a través de plataformas curatoriales, programas expositivos y colaboraciones internacionales que facilitan un intercambio genuino de saberes y prácticas contemporáneas. Desde su visión institucional, estos puentes permiten que artistas, curadores y pensadores de ambos contextos dialoguen en condiciones de igualdad y generen nuevas posibilidades creativas”.
Este intercambio artístico adquiere así un alcance internacional y demuestra cómo el arte puede funcionar como un puente entre culturas, recordándonos que la creatividad, la tradición y la espiritualidad operan como lenguajes universales.

Deja un comentario