La obra forma parte de Paseo, una serie presentada por el artista en la XXI Bienal de Arte Paiz (2018) que surgió como un ejercicio de representación del paisaje urbano de Guatemala. Entre 2015 y 2016, a través de recorridos cotidianos hechos a pie hacia su espacio de trabajo, Escobar recopiló un archivo visual mediante fotografía móvil. El foco de la investigación se centró en la acumulación de objetos encontrados en el espacio público; imágenes familiares que, al ser aisladas, delataban dinámicas de tránsito, apropiación y control.
Dentro de este cuerpo de trabajo se incluye 18 calle, una pieza que comparte un estrecho vínculo conceptual con la obra Obstáculos. En ambas producciones, el interés del creador se desplaza de la mirada panorámica tradicional del paisaje hacia la experiencia del trayecto a nivel de suelo. La pieza examina la presencia de los “bolardos” de cemento en la estructura de la ciudad: elementos diseñados específicamente para condicionar el paso, dirigir el flujo peatonal o imponer un dictado de exclusión que delimita dónde se permite estar, forzando al cuerpo a transitar sin una banqueta alterna que asegure la continuidad del camino.

