Comalapa y mercado antes

TÉCNICA
Pintura – Óleo sobre tela
DIMENSIÓN
89 x 120 cm
AÑO
1980
PREMIO
Glifo de oro – II Bienal de Arte Paiz
FORMA DE ADQUISICIÓN
DESCRIPCIÓN
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Partiendo de la tradición pictórica de San Juan Comalapa, la obra de Salvador Simón Cúmez se inscribe en una mirada realista sobre la comunalidad kaqchikel. En esta escena, que reivindica el espíritu colectivo local, se evidencia la quietud de una Comalapa previa a la intervención del conflicto armado interno o a la destrucción que dejaron los terremotos. La acción de la obra enfatiza el vínculo comercial y cotidiano del pueblo. 

En su Historia de San Juan Comalapa (2007), el investigador Marcelo Yool Son recuerda que el clima frío de la zona es aprovechado para la agricultura de maíz, frijol y hortalizas, así como para el consumo de sus propios recursos. Dicha abundancia se magnifica en la obra de Salvador Simón Cúmez, quien enfatiza la dinámica mercantil que continúa desarrollándose de forma aledaña a la Iglesia de San Juan Bautista, edificación construida a mediados del siglo XVI y declarado monumento histórico en 1966.  

Este lugar ha sido estratégico no solo para la venta local, sino también para el intercambio con otros territorios kaqchikeles. Yool Son explica que a este punto llegan comerciantes agrícolas de Zaragoza, Santa Apolonia y San Martín Jilotepeque. En su investigación, señala que gran parte de las cosechas son vendidas a otros mercados, en la cabecera departamental, así como municipios aledaños y la ciudad de Guatemala. 

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ARTISTA

San Juan Comalapa (Chi Xot) (1948)

Fue parte crucial de la llamada Escuela de Comalapa, término que hace referencia a “un grupo de artistas que presentan similitudes porque provienen de la misma región y practican el mismo estilo local”, según enfatiza Lucrecia Méndez de Penedo en su ensayo Memoria, imaginario y estrategias. Salvador Simón Cúmez pertenece a la segunda generación de creadores de la mencionada escuela. 

La construcción de imágenes cotidianas que funcionan como documento histórico de una vida común —el mercado, las reuniones musicales y otros encuentros colectivos— fue central en el trabajo del artista. De acuerdo con una declaración suya, su obra responde a una “pintura original porque son las costumbres del pueblo”, y no necesariamente a un enfoque paisajista. “No es una copia”, recalcaba el autor en una declaración para el libro Arte Naif: Pintura maya guatemalteca contemporánea (2001).