El señor del agua

TÉCNICA
Pintura – Acrílico sobre masonite
DIMENSIÓN
200 x 122 cm
AÑO
1984
PREMIO
Glifo de oro – IV Bienal de Arte Paiz
FORMA DE ADQUISICIÓN
DESCRIPCIÓN
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Insertada en Vestigios culturales, una amplia serie del autor, la pieza El Señor del Agua se edifica desde las pulsiones del subconsciente y el ejercicio de la intuición pictórica. Bajo el concepto que da nombre a la serie, la obra propone una reflexión estética sobre la impermanencia, postulando que la materia y el devenir humano están destinados a la disolución. Vinculado formalmente a las corrientes del Realismo Mágico latinoamericano “por su arraigo a lo telúrico”, el artista acude a la abstracción y a la síntesis geométrica. En este lienzo, la exploración se vuelca hacia una dimensión subjetiva del agua, celebrando su inmensidad y sus propiedades vitales. La pieza encuentra un correlato conceptual tanto en las vivencias del autor con el entorno natural como en referentes de la crónica impresa de la época, específicamente en los textos del escritor estadounidense Jim Bishop. Para acercarse a estos planteamientos, predomina el uso de una paleta dominada por el azul, color emblemático en la trayectoria del artista.  

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ARTISTA

Artista visual, gestor cultural y creador escénico. Su trayectoria destaca por una temprana inserción en la escena artística nacional, consolidada en 1984 al obtener el Glifo de Oro en la categoría de Artistas Invitados de la IV Bienal de Arte Paiz. Ha sido finalista en la subasta de arte latinoamericano Juannio (2000) y nominado al Premio Velázquez de las Artes Plásticas del Ministerio de Cultura en Madrid, España (2006). 

Su trabajo forma parte de colecciones, como la del Hotel Burj Al Arab en Dubái (2010), la Fundación Benetton en Milán (2016) y, en el ámbito local, el Museo Nacional de Arte Moderno Carlos Mérida (1986) y el Museo del Tenedor del Cerro en Antigua Guatemala (2022). Ha formado parte de importantes proyectos editoriales y exposiciones itinerantes como Entre Siglos: Artistas de Centroamérica y Panamá, organizada por la Fundación Rozas-Botrán (2015). 

Su vínculo con el panorama cultural de Quetzaltenango ha sido fundamental. En 2006 participó como artista invitado y cofundador del taller de Pintura del Centro Cultural Efraín Recinos, espacio donde también impulsó la creación de los talleres de Ballet, Música y Teatro. En este mismo recinto fue reconocido como Artista del Año en 2026. Cuenta con una sólida práctica multidisciplinaria que abarca la ilustración de libros y revistas, así como la dirección, actuación, escenografía y atrezo para el ámbito teatral.