Bajo una aparente armonía cromática vinculada al imaginario del altiplano, En el pueblo hay un espanto ubica las tensiones del conflicto armado interno en Guatemala. Sin recurrir a la representación explícita de la violencia, Rudy Cotton emplea la abstracción geométrica como un dispositivo de memoria y testimonio histórico.
De acuerdo con el artista, el paisaje se articula en planos inestables donde las casas, simplificadas como signos, sugieren una aldea desarticulada. En el centro, una estructura angular a modo de ventana encierra una forma vegetal contenida; un símbolo de la vida limitada y vigilada por fuerzas invisibles. Esta ambigüedad se intensifica a través de los amarillos, rojos y verdes que remiten a la identidad local, y que operan en contraste con lo fatídico. Asimismo, la incorporación de formas triangulares y estructuras montañosas insinúa una vigilancia difusa.

