La V Bienal de Arte Paiz, celebrada en 1986, marcó un hito en la historia del certamen al abrir por primera vez la recepción de propuestas fotográficas, tanto en modalidades cromáticas como en blanco y negro. En este marco, la pieza Manufactura chapina, registrada por la fotógrafa suiza Anne Girard de Marroquín, obtuvo el Glifo de Plata; un reconocimiento que el jurado calificador destacó por el «sutil tratamiento artístico de un áspero paisaje rural».
La imagen presenta un conjunto de escobas elaboradas con materiales orgánicos como troncos, paja y mecate, agrupadas en el exterior de una zona campestre en las cercanías de la entrada a Quetzaltenango. Capturada de manera espontánea ante la inminente retirada del producto, la toma se realizó con una cámara Leica Modelo A de la década de 1930, utilizando un lente de 35mm y un filtro anaranjado para contrastar la composición monocromática frente al montículo que sirve de fondo.
Esta obra se inserta en las búsquedas documentales de Girard de Marroquín, quien arribó a Guatemala en 1971 por invitación de su tío, el antropólogo Raphael Girard. A partir de entonces, la artista se dedicó a registrar diversas capas de los territorios indígenas, abordando su geografía, la cotidianidad y el dinamismo económico.
