Perteneciente a su etapa de producción en acuarela, esta obra fue realizada por Hugo González en el municipio de San Antonio Palopó, a orillas del Lago de Atitlán. El origen de la pieza se vincula con la residencia temporal del artista en dicha localidad, lugar donde su esposa llevaba a cabo su Ejercicio Profesional Supervisado (EPS) en medicina.
Durante su estancia en el pueblo, la ejecución del cuadro se desarrolló a lo largo de varias sesiones matutinas directamente de frente a la escena. González cuenta que el proceso técnico responde a la práctica de la pintura al aire libre, un ejercicio de interacción directa entre el entorno natural y el pintor destinado a registrar el testimonio visual del paisaje.
