La construcción de escenas paisajísticas en la obra de Alfredo García se origina en la contemplación sostenida de las atmósferas, las geografías y la arquitectura vernácula del área rural guatemalteca. Lejos de responder a una idealización estática, su mirada ha aportado perspectivas sobre la geografía del país, en especial de la región de occidente. Este proceso de traducción pictórica encuentra un soporte documental riguroso en un archivo fotográfico de autoría propia, el cual ha registrado las distintas etapas y mutaciones del paisaje del altiplano a lo largo del tiempo.
A través de las décadas, la motivación conceptual del creador ha mantenido una notable coherencia y vigencia. Sus búsquedas estéticas continúan articulándose en torno a la exploración de la temporalidad y el entorno, consolidando las nociones de «Paisaje en movimiento» y «Movimiento en reposo» como las constantes fundamentales de su producción artística actual.

