RECORDANDO A LUIS DE LIÓN

Por Carmen Lucía Alvarado Benítez

Pareciera que la historia estuviera destinada a contarse a través de los vencedores, de los que han impuesto con fuerza el transcurso de nuestra realidad. Hoy hace 30 años fue capturado por las tiranías acéfalas de mi patria una de las voces más contundentes y hermosas que ha dado esta tierra. Sin embargo tenemos que dejar claro que no estamos acá conmemorando el dolor ni la ausencia, estamos acá porque creemos absolutamente en re significar los símbolos que  han sido impuestos a través de ese dolor.

La desaparición forzada de Luis de Lión y de tantos otros Guatemaltecos que se fueron con la esperanza como mordaza, que entregaron su vida como una ofrenda al futuro, Luis de Lión es la muestra palpable de lo que puede provocar un país como Guatemala en un escritor, Guatemala engendra a sus hijos y algunos de ellos tienen el sagrado derecho de contar lo que recuerdan de las entrañas de su madre. Luis de Lión es uno de esos hijos, proveniente de la obscuridad de un vientre telúrico y que fue capaz de traducir a la palabra lo que vio en esa formación, en ese xibalbá desde el que se dictan las formas de nuestro mundo, esa placenta formadora de los guatemaltecos. Los escritores que han trasecendido el tiempo tienen en común eso, ser capaces de ser una voz formada de voces, escritores conciencias que rondan la palabra como un ritual de acercamiento, escritores que en la palabra han encontrado el rito constante de acercamiento

Hay que escribir para merecer volcanes dice Diego Azurdia, tenemos que ser capaces de mimetizar nuestra palabra con la dramática geografía que nos contiene, tenemos que ser capaces de traducir esa inmensa escritura braille de nuestra geografía, porque tal vez solo nuestra geografía se pronuncia con el mismo drama que nuestra historia.

Luis de Lión es uno de esos escribamos del drama, es un escribano del miedo, no de un miedo accesorio, no de un miedo emparentado con el horror, más bien es escribano de un miedo elemental que debe habitar en toda palabra que nace con afán de convertirse en arte, Luis de Lión doblo el tiempo para hacernos vivir en el mismo instante que su escritura, eso es lo que hace un verdadero escritor, anular el tiempo, dejarnos en un lugar que carezca del tiempo, porque sin tiempo hay claridad, hay voz y anulamos la muerte pero también anulamos la vida.

En el fondo de toda obra de arte esta la muerte, en el fondo de todo poema está la muerte, en el fondo de la palabra está la muerte.

Todo lo que hagamos en vida será una forma de explicar la muerte, una forma de enfrentarla y ante todo una forma de temerle. Nuestra única certeza es también el más grande misterio de la humanidad, tan inmenso que nos provoca pavor. El arte es un arañazo en las faldas de la muerte, un intento de verle el rostro para no ir a lo completamente desconocido.

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En Guatemala estamos posicionados en una tierra que nos enfrenta a la muerte desde ángulos sumamente dolorosos, injustos, aberrantes.