La pieza de Audra Magermans, destaca por su atmósfera etérea y su paleta cromática dominada por tonos fríos y apagados, como verdes grisáceos y azules profundos. La técnica de veladuras y difuminados crea una sensación de profundidad y misterio, mientras que los haces de luz que atraviesan la escena aportan dinamismo y dirección visual. El uso de la luz como elemento compositivo guía la mirada hacia la estructura arquitectónica, que se integra con el entorno natural de manera orgánica. La combinación de texturas suaves en el follaje y los reflejos en el agua contrastan con las líneas definidas de la construcción, generando un diálogo entre lo natural y lo construido.
Baño de luz

PREMIO
Primer Lugar – Jóvenes que pintan
ADQUISICIÓN
DIMENSIÓN
TÉCNICA
Dibujo – Crayón sobre papel
AÑO
1993




